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Plasmogenia: ¿El inicio de la vida? El inicio de la biología mexicana
Por: Eduardo Pineda Villanueva
2014

El ser humano en algún momento desarrolló el lenguaje escrito y con ello inició la historia, la escritura marcó un antes y un después en la forma humana de entender el mundo y explicar la realidad, la escritura permitió al hombre conocer el pensamiento de sus antecesores y plasmar el propio, al leer el mundo pasado y escribir sobre el presente, el ser humano construyó la tradición, ésta le dio identidad y cultura: religión, relaciones socio económicas, educación, política, ética y moral.

 

Aunque la filosofía o el filosofar es inmanente al hombre, es decir, el hombre desde que es tal se pregunta y hurga en respuestas, la filosofía en occidente se formalizó hasta los años cercanos al 2600 a.C. Sin duda una de las preguntas que marcaron el inicio de la filosofía griega tenía que ver con el origen, ¿de dónde venimos?

 

Los filósofos presocráticos (Tales de Mileto, Anaxímenes, Anaximandro, etc.)  buscaban el argé, es decir, la sustancia primordial que nos dio origen, la naturaleza inanimada y la que posee la propiedad de estar viva no se separaban, la physis era una y su origen también. ¿Habría sido el agua o el aire el precursor?


No solo los griegos contemplaban la naturaleza “encerrándola” entre signos de interrogación, aquí en el México del sureste, la cultura Maya ha dejado evidencia de pensar también en el origen, remontémonos por un instante al Popol Vuh, libro sagrado que narra las antiguas palabras de verdad que forman la historia de un lugar llamado Quiché. En la primera narración se explica la formación del universo…

 

 

"7. Todo estaba en suspenso, en completa calma, en silencio total, sin moverse, sin existir nada, ni el tiempo, ni el espacio.

8. La primera palabra que podemos decir es que en ese momento inicial, no había hombres animales, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, hondonadas, barrancas, ni siquiera pajas, ni yerbas, sino solo estaba el vacío infinito del Cielo.

9. aún no se veía la superficie de la Tierra sino que solo estaba el mar represado, tan solo el vacío del Cielo.

10. Aún no había nada junto, nada emitía sonido alguno, todo estaba inmóvil, no había nada que ocasionara algún mal, ni que hiciera el más leve ruido. Nada estaba en pie, ni existía.

11. Solo el germen del agua, en la mar sosegada, en las aguas serenas, solo estaba el reposo, en la obscuridad, en las tinieblas.

12. Solo estaba el Creador y Formador; los gérmenes de las cosas estaban puestos por Él, con toda pureza, en las aguas.

13. Estos gérmenes iniciales estaban cubiertos, como el quetzal, por sus plumas verdes, por eso a ellos se les llama Gucumatz…

…22. De las aguas fue surgiendo, en retazos, la neblina, y al bajar de nivel las aguas, fueron surgiendo las montañas, como caparachos de cangrejos. Solo por un milagro, por un impulso maravilloso quedó todo hecho…

…25. Todos respondieron: “Nuestra obra y criaturas se perfeccionaran"

Por una parte, estos escritos en el Popol Vuh, llaman la atención por su gran parecido a las primeras líneas del génesis bíblico, por otra parte, la idea del “germen en el agua” como primordio empata con las hipótesis científicas respecto al origen de la vida y el Gucumatz (“verdes eran”) parece ser la descripción de las primeras algas verde azules constituidas por células del mismo tipo. Sin embargo, no es intención de este texto establecer un misterio entre las culturas mexicanas y europeas o insinuar forma alguna de relación intercultural que derivara en la coincidencia de la explicación entre ambas regiones del mundo en tiempos distantes. Pero si es intencional notar la inquietud de los hombres por conocer su origen.

La biogénesis, es una teoría moderna que intenta explicar el origen de la vida en la Tierra, Alexander Oparin, científico de origen ruso, es quien acuñó la teoría experimentada después por Stanley Miller. Oparin imaginó que la alta temperatura del planeta, la actuación de los rayos ultravioleta y las descargas eléctricas en la atmósfera podrían haber provocado reacciones químicas entre elementos disueltos en el agua.

Esas reacciones darían origen a aminoácidos, los principales constituyentes de las proteínas, y otras moléculas orgánicas. Las temperaturas de la Tierra, primitivamente muy elevadas, bajaron hasta permitir la condensación del vapor de agua. En este proceso también fueron arrastradas muchos tipos de moléculas, como varios ácidos orgánicos e inorgánicos. Sin embargo, las temperaturas existentes en esta época eran todavía lo suficientemente elevadas como para que el agua líquida continuase evaporándose y licuándose continuamente.

Oparin concluyó que los aminoácidos que eran depositados por las lluvias no retornaban a la atmósfera como lo hace el vapor de agua, sino que permanecían sobre las rocas calientes. Generó la hipótesis también de que las moléculas de aminoácidos, con el estímulo del calor, se podrían combinar mediante enlaces peptídicos. Éstas serían las primeras proteínas sobre la Tierra. Disueltas en agua, las proteínas formaron coloides. La interacción de los coloides llevó a la aparición de los coacervados. Un coacervado es un agregado de moléculas mantenidas unidas por fuerzas electrostáticas. Esas moléculas son sintetizadas abióticamente. Oparin llamó coacervados a los protobiontes. Un protobionte es un glóbulo estable que es propenso a la autosíntesis.

Muchas macromoléculas quedaron incluidas en los coacervados. Así, Alexander Oparin abrió la brecha donde químicos orgánicos y biólogos podrían formar sistemas posiblemente precursores de las células, a partir de los cuales esas primitivas formas protobióticas podrían desarrollarse.

Por su parte, en México, Alfonso L. Herrera, examinaba la vida desde una postura que según él se oponía de manera frontal a las formas de conducción de la iglesia católica, que, dicho sea de paso, ejercía una dominación ideológica sobre el pueblo de México con mucho mayor rigor que en nuestros días. A este respecto, es decir, en lo que se refiere a la afrenta histórica entre pensamiento religioso y científico, el Dr. Antonio Lazcano, renombrado científico mexicano, esclareció durante una conferencia en el año 2011 en la Universidad Panamericana: “No hay tal lucha entre iglesia y ciencia, sus procesos de pensamiento son tan solo diferentes, la iglesia no se ha opuesto a las teorías evolutivas de la biología y por el contrario, han aceptado que Dios puso en la Tierra formas de vida capaces de evolucionar”

Sin embargo, la pugna de Herrera con el clero de su tiempo es comprensible, pues, no solo era complicada la aceptación de nuevas ideas respecto de la vida por pertenecer a un pueblo profundamente ignorante, analfabeta y católico sino que además era un pueblo, que, al principio de los trabajos de Herrera estaba librando una revolución entre grupos de poder burgués y militar  donde el pueblo era utilizado como “carne de cañón” y rumbo al final de su trabajo el país intentaba encontrar la estabilidad política por un cardenismo anti conservador siempre social y siempre en lucha.

En 1932 Alfonso Luis Herrera López publicó el libro “Plasmogenia Nueva Ciencia del Origen de la Vida”, en él, el científico mexicano muestra una radical postura científica permeada por el positivismo que regía la mentalidad de los intelectuales del Porfiriato, pero también, en “Plasmogenia” Herrera esboza una teoría paralela al origen de la vida de Oparin.

Aquí presento un brevísimo fragmento rescatado del libro de Herrera para entender qué es la plasmogenia en palabras de su autor:

"La plasmogenia es una ciencia experimental que tiene por objeto estudiar el origen del protoplasma, así como la cosmogonía, por ejemplo, investiga el origen del universo, y la patogenia, el origen de las enfermedades. En realidad todo vive, la naturaleza es única; todo se mueve, exterior o interiormente, a partir de una sustancia o plasma primitivo. El espacio está lleno de una especie de niebla eléctrica que se había llamado éter, y como la plasmogenia todo lo considera en sus meditaciones y pruebas, podemos generalizar la definición anterior diciendo que la plasmogenia es la ciencia del protoplasma universal y su origen"

Cabe entonces la pregunta ¿Qué es el protoplasma?, para responder a esta interrogante volvamos a la obra de Herrera de 1932:

"Esta palabra, plasmogenia, se compone de dos voces griegas: plasma, forma modelada o protoplasma, y genea, generación. El protoplasma es una mezcla de sustancias y agua, como gelatina o goma espesa, que llena la célula, base de nuestro cuerpo, como cajita o celda, o que vive independientemente en el caso de la amiba o amebo"

Las ideas y esfuerzos de Alfonso Herrera derivaron en la formalización de los estudios biológicos en nuestro país, aunque no comparto las posturas positivistas ( léase a Augusto Comte) que privaron la mente de Herrera, si comparto el furor por la pregunta, por la búsqueda de respuestas, por saber de dónde venimos, qué es la vida, cómo se creó, o formó; admiro y respeto también a quienes se han aventurado por conocer y experimentar, dejo de lado la postura eclesiástica donde la fe será acaso la única tranquilidad en que habite el creyente, yo no busco la tranquilidad del intelecto, sino la angustia de no saber para recaer en el goce de querer saber.

Hasta la próxima. ¡Sigamos dudando juntos!

eduardopinedav@ymail.com

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